El matrimonio canónico, es decir, el celebrado ante la Iglesia Católica es INDISOLUBLE una vez ha sido consumado, es decir, no se puede proceder a su disolución, y por tanto no cabe el "divorcio canónico" ni ninguna figura similar que conlleve la declaración del "fin" del matrimonio.

No obstante, la Iglesia Católica reconoce causas de NULIDAD, que en modo alguno significa que se esté disolviendo el matrimonio, sino que, por alguna causa o razón recogida en el Derecho Canónico, se entiende que en el momento de contraer tuvo lugar algún defecto o deficiencia que vicia de nulidad el matrimonio contraído, es decir, que es como si no se hubiera llevado a cabo el mismo. No se declara el termino del matrimonio, si no que éste nunca llegó a nacer.

La nulidad la pueden solicitar uno o ambos cónyuges que hayan contraído matrimonio por la Iglesia. Las personas casadas sólo por lo civil no pueden pedir la nulidad eclesiástica de matrimonio por razones obvias.

Se puede iniciar el proceso de nulidad matrimonial en cualquier momento después del matrimonio, siendo preferible (sobre todo donde hubiere hijos menores) que se haya procedido previamente al divorcio o separación civil.

En cuanto a los hijos, no hay problema alguno, ya que los hijos concebidos en el matrimonio siempre son y serán legítimos. El hecho de que el matrimonio sea declarado nulo no altera ni modifica la legitimidad de los hijos y quedan en la misma situación de hijos con los mismos derechos y deberes tanto civiles como religiosos.

Las causas por las que se puede declarar nulo un matrimonio son diversas y es mejor que las consulten con nosotros porque resultaría un ejercicio vano el explicarlas por esta vía. No obstante, a modo simplemente esquemático, podemos resumirlas así:

  • La presencia de un impedimento: edad, impotencia, ligamen, no bautizado, orden sagrado, voto público, rapto, conyugicidio, consanguinidad, afinidad, pública honestidad y adopción. (Cc.1083-1094).
  • Defecto de forma canónica: Solamente son válidos aquellos matrimonios que se contraen ante el Ordinario del lugar o el párroco, o un sacerdote o diácono delegado por uno de ellos para que asistan, y en presencia de dos testigos. (Cc.1108-1111).
  • La presencia de una incapacidad: carencia de uso de razón, falta grave de discreción de juicio, no asumir las obligaciones del matrimonio por causas psíquicas; la ignorancia del matrimonio como unión permanente entre el hombre y la mujer; rechazo a la procreación; error acerca de la persona o de la cualidad directa y principal de la persona; dolo, error acerca de la unidad o indisolubilidad sacramental; simulación; casarse con una condición de futuro; realizado con violencia o miedo grave (Cc.1095 - 1103).

El proceso de nulidad no debería de durar más de un año, y en caso de declararse NULO el matrimonio ya no hay que acudir a ratificar dicha Sentencia por ningún Tribunal superior, siendo nulo desde ese mismo momento.

En caso de que se denegase la nulidad, cabría recurso ante Tribunal superior competente, lo que haría demorarse de ese año a otro. Tiempos estimativos.

En algunos casos muy claros se puede optar por un proceso extraordinario llamado “breve” que posibilita obtener la nulidad de manera mucho más rápida.

Con independencia de lo anterior, cuando un matrimonio no ha sido consumado, o si aún consumado no es rato (no es sacramental, es decir, un matrimonio entre bautizado y no bautizado), la Santa Sede podría disolverlo si se cumplen con los requisitos establecidos por el Derecho Canónico.

Para poder llevar un procedimiento de estas características no es apto cualquier abogado, solo aquellos que han superado los estudios preparatorios específicos y han sido admitidos en los Elencos de los Tribunales correspondientes, o en su defecto, que cumplan los requisitos académicos necesarios para poder ser habilitados para llevar su causa ante dichos Tribunales.

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